¿Existen las decisiones emocionales? Inauguración de ‘Razón y emoción’ con Muñoz Molina.

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El pasado jueves 9 de junio, el Centro Libre. Arte y Cultura (CLAC), inauguró en el Archivo de la Corona de Aragón el ciclo ‘Razón y emoción’, dirigido por Ignacio Morgado. Al acto acudió como invitado desde Madrid el escritor Antonio Muñoz Molina. Los fundadores de CLAC Félix Ovejero e Ignacio Vidal-Folch les acompañaron en una charla que versó sobre la necesidad del ser humano de conectar sus emociones con la razón.

El director del Instituto de Neurociencia de la UAB Ignacio Morgado comenzó la charla con el cerebro humano en el centro de la discusión: “sólo puede funcionar en interacción con un medio”, señaló, tratando de desdibujar la condición del órgano como un éter, ajeno a todo lo demás. Morgado explicó cómo funciona la corteza orbifrontal del cerebro, cuya capacidad es la de comunicar “emoción con razón e influir en la toma de decisiones”. Ilustró la explicación con el ejemplo de Phineas Cage, quien sufrió daños en esa zona a causa de un grave accidente laboral que acarreó que Cage perdiera su autonomía como individuo:  “El equilibrio entre su facultad intelectual y sus propensiones animales se había destruido”.

Al hilo de la reflexión, Morgado explicó que a menudo los procesos que intervienen en la toma de decisiones el ser humano se ven afectos por el bloqueo o la incapacidad momentánea del individuo de abstraerse del impulso animal, de la respuesta emocional, y acaban anteponiéndolo a la respuesta racional. Atendiendo a esas particularidades, abrió el turno de los demás ponentes, preguntando a Vidal-Folch sobre la respuesta de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez en el debate electoral de las pasadas elecciones, cuando el Presidente del Gobierno en funciones fue llamado ‘indecente’ y optó por “‘el y tú más’ en lugar de levantarse y dar por terminado el debate”, en palabras del escritor.

A continuación, el escritor Antonio Muñoz Molina señaló la importancia que este tipo de mecanismos tienen en el debate público actual. Según el escritor, “tenemos poca tradición empírica” y eso tiene una clara traslación en la política, donde los debates cada vez tienden menos a la discusión de ideas y se limitan a la emoción. Muñoz Molina, citando a Montaigne, quiso ahondar en la necesidad de ejercitar esa “disciplina mental”.

La polémica se sirvió cuando el profesor de Ciencia Política y escritor Félix Ovejero negó la mayor y estableció que, cuando se alude a la intuición como actor importante en las decisiones humanas se olvida que hay una previa valoración, es decir: “esa decisión que se ha tomado emocionalmente es correcta porque racionalmente hemos sido capaces de medirlo y calibrarlo”. Ovejero cree que existe la racionalidad como vía independiente para la toma de decisiones.

 

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